¡ DESCARTES NO … ANA ¡

    Con este grito de poder se expresó Ana en uno de los coloquios que mantuvimos en clase. Inmediatamente sentí que la frase resumía todo lo que estábamos viviendo,  y también que era una expresión increíblemente sintética de lo que nuestro sistema educativo necesita. Aunque las palabras salieron de una sola garganta su mensaje parecía haber sido creado por toda la clase. .. contundente, claro, luminoso …
   Es vital cambiar el centro de actuación de nuestras escuelas, éste no puede ser los temarios o las necesidades de una sociedad en crisis que quiere sobrevivir a toda costa. El centro debe de ser el alumno, la persona. Esto es lo que pone de manifiesto el sabio grito. Descartes es un símbolo de poner por encima  de la creatividad de los alumnos a las “autoridades” intelectuales, políticas, económicas … El mayor potencial de una persona es su creatividad y como dice Ken Robinson – no lo menciono ni mucho menos como autoridad, estoy convencido de que no le haría ninguna gracia – nuestras escuelas matan esa creatividad, fomentando esa frase demoledora de “esto es lo que hay”, un pensamiento que encierra a la persona en su victimismo.
      Aprendiendo a saludar desde el corazón
          La experiencia de “Entre maestros”, inspirada en el libro “Veintitrés maestros, de corazón”,  muestra que es posible una enseñanza basada en el empoderamiento del alumno. El primer día el profe, yo mismo, lo sintetizaba con el saludo de ¡Buenas noches! a plena luz del día. Les expliqué que en mis 24 años de docente llegué a percibirme de que junto con el maestro entra un sol que tapa la luz de cada uno de los alumnos, es como un amanecer que roba la belleza del firmamento estrellado. El reto era pasar de planetas, que orbitan el sol de las creencias de una sociedad, a astros con luz propia. El profe tenía que “apagarse” para que los alumnos reconociesen su propia luz, para ello emplearía toda una gama de trucos, entre los cuales serían de suma importancia los basados en la provocación a los papeles que cada alumnos encarnaba.
   Las provocaciones fueron haciendo su efecto y hubo importantes movidas emocionales. En un momento álgido David nos sorprendió a todos diciendo:  “en el fondo todos vivimos en un bunker”; dando a entender que representamos personajes que son opacos a nuestra propia luz, a nuestra esencia. Los alumnos empezaron a mostrar su brillo, a muchos les asustaba …
   El ambiente de sinceridad y de aceptación del otro, que se generó en la clase, decidió a Lucy a explicar unas experiencias muy duras vividas durante años en la más absoluta soledad. La clase quedó conmocionada, sintió la fría oscuridad en la que había vivido su compañera durante 9 largos años. Cuando las palabras no bastaron, Adríá propuso abrazar a Lucy entre todos, la magia del compartir hizo su efecto.
          Los temas tratados en clase se simbolizaban 
         en objetos a medida que iban apareciendo
    Hubo momentos de perplejidad, como cuando tras poner como enigma a resolver por la clase el personaje de Albert Casals - el joven que viaja en su silla de ruedas por todo el mundo sin dinero, simplemente confiando en las personas,  y que habíamos tratado de traer a clase, pero  que fue imposible,  pues se encontraba dando su “media vuelta al mundo” – uno de los dos cámaras nos confesaba absolutamente sorprendido que era ¡el tío de Albert Casals!.  Las sincronías eran uno de los temas a tratar, la propia magia del proyecto nos la sirvió en bandeja. El tío nos trajo un ejemplar del libro que cuenta las aventuras de Albert  y que su sobrino le había dedicado, yo lo deposité en manos de Pol, el  escéptico de clase, quien lo recogió con cara atónita y balbuceando algo así como "pura casualidad".
      El mágico ambiente de clase impregnó a todo el equipo del rodaje, vivíamos ya en un mundo diferente, en el que la alegría era la puerta a toda conversación. Cualquier discrepancia se convertía en abono de una nueva idea que probar, que poner en marcha… Nos nutríamos unos a otros. El abrazo sostenido y sentido entre dos personas, que era uno de los ejercicios de clase, pronto se convirtió en nuestro saludo habitual. Todos los miembros del rodaje coincidían en decir que nunca en su vida profesional habían vivido algo igual.
    En los doce días de clase cada jornada estaba dedicada a un tema, todos dirigidos a sentir esa luz que llevamos dentro. Si quieres conocerlos pincha en la siguiente dirección (también para ver más fotos del rodaje, un vídeo sobre uno de los misterios planteados a los alumnos y un audio de una de las clases):  http://encuentrosconlasabiduria.blogspot.com/2011/08/los-doce-pasos-andados-en-entre.html
Pinocho, símbolo del amor a nuestras 
creaciones, terminó enterneciendo
              a todo el mundo
    En el día dedicado a “La sabiduría de las edades”,  vivimos un momento muy profundo de homenaje a todos nuestros ancestros y a todas las culturas, escuchando “Las nanas de la cebolla” y pasándonos el bastón de un anciano, del cual yo expliqué momentos muy duros de su vida. Era el penúltimo día de clase, las lágrimas se llenaron de  esa luz que habíamos buscado con tanto ahínco, y se hicieron estrellas …
            Mi agradecimiento a los invitados a las clases, que las enriquecieron desde sus propias experiencias y conocimientos: Eva Sandoval, Daniel Jiménez, Ángel Jiménez, Pablo Usón, Carmen Fernández, Cristina Carrillo, quien además cuidó de los alumnos, antes y durante el  rodaje, como una auténtica mamá y Marc, el técnico de sonido, un maestro de la escucha desde el corazón.
            Por supuesto, gracias a los dos excelentes cámaras: Carles y Albert (el tío de Albert Casals) y al montador Pere, que se pasará el verano trabajando con más de 160 horas de filmación.
    Capitaneando el  equipo de rodaje tuvimos a los tres directores, verdaderos entusiastas del proyecto:  Silvia Quer – especialista en ficción – Pablo Usón y Daniel Hernández – especialistas en documentales.- Una combinación de lujo para una película-documental. Mi agradecimiento y admiración para ellos.
      Los alumnos, el profe y el equipo de rodaje, casi al completo
            Finalmente,  deseo dar las gracias a mis once alumnos por ayudarme a cumplir un sueño muy importante: encarnar mi propio libro y mostrar que un mundo diferente, vivido desde el corazón, es posible. También les quiero agradecer todo lo que me han enseñado pues, a fin de cuentas, ha sido una clase “entre maestros”.
              Sirva de homenaje a ellos pronunciar sus nombres:
       Las chicas: Ariadna, Yavila, Marta, Andrea, Lucy y Ana
       Los chicos: Adriá, David, Eadem, Pol Pérez y Pol Chiang
           De todo corazón,  ¡ gracias, mis  queridos maestros ¡

CREENCIAS PARA EMPODERARSE

La fascinación por lo que creemos
 nos ha hecho confundirlo con la verdad,
 y encerrar nuestros pensamientos en
 esas casas transparentes que
 llamamos creencias
           Al igual que nuestro cuerpo físico se estructura en átomos nuestra mente se estructura en creencias. Éstas son las casas donde nacen nuestros pensamientos y por ende el espacio creador de nuestra mente. Cuando un científico investiga algo inevitablemente lo hace desde una serie de creencias, independientemente de que disponga de grandes o nulos presupuestos para hacerlo. Este hecho explica que Einstein pudiese llegar a la Teoría de la Relatividad con el mero gasto de pluma y papel; la genialidad del popular científico no consistía en tener una portentosa inteligencia, sino en ser capaz de pensar fuera de las creencias imperantes en el mundo científico de la época, en definitiva marcó un nuevo espacio creador.
            Esta dependencia de las creencias no sólo la sufren los científicos, sino todos nosotros. A medida que “crecemos” nos vamos convirtiendo en planetas que orbitan las creencias que definen nuestra cultura. Y así, poco a poco, vamos perdiendo la luz propia con la que nacimos.
Empoderarse es convertirse 
en luz y creador de nuestras
 creencias, dejando, así,
de ser su prisionero 
            Lo que llamo el proceso de empoderamiento es el camino que nos lleva de “planetas” a astros con luz propia, es decir “estrellas”. Para iniciar esta andadura es necesario empezar a percibir las creencias cuya fuerza de gravedad nos tiene atrapados. Verlas no es fácil, pues tienen su propio sistema de invisibilidad, saben camuflarse como verdades. Estos es así porque entraron en nosotros de mano de los seres más queridos, de los cuales necesitábamos su protección; el sistema educativo, los medios de comunicación y el propio entorno terminan de rematar el trabajo. Cuando uno observa las numerosas creencias que habitan nuestro mundo, empieza a darse cuenta de que la verdad no puede ser algo que se detecta con  la mente.
        Se narra que San Agustín queriendo comprender el mundo paseaba por la playa cuando un ángel se le apareció y le dijo: cava un hoyo en la arena. Lleno de curiosidad así lo hizo, tras ello su celestial visitante pronunció lo siguiente: intenta meter toda el agua del mar en él. Agustín entendió rápidamente lo que horas de pensamientos no habían logrado aclararle. El hoyo representa las creencias con las cuales queremos interpretar el universo. Einstein cavó un hoyo nuevo y nos enriqueció a todos, permitiendo que entrara más “agua” en nuestro conocimiento. Todos tenemos la capacidad de crear hoyos nuevos, pero para conseguirlo tenemos que aprender a salir de los que habitamos, y el primer paso es reconocerlos.
            Las creencias, los hoyos en los que pensamos y creamos con nuestra mente, influyen en nuestro cuerpo físico y salud. Una simple observación: los casos de cánceres van en aumento; un cáncer es un crecimiento de un grupo de células que no tienen en cuenta el bienestar de las demás, parecen crecer simplemente por el gusto de hacerlo. ¿No te suenan a conocidas estas palabras…? Se dice que la solución a nuestros problemas económicos  es crecer y ser más competitivos… por supuesto no se habla del sentido de ese crecimiento ni de a dónde se supone que nos tienen que llevar. Crecer sin sentido, la esencia de todo cáncer. Las creencias que mantienen esta idea de la  economía son encarnadas por nuestras células, tanto por las personas con poco dinero como por los ricos, el hoyo es para todos, el cáncer también.
            La influencia de las creencias en nuestra biología y de cómo pueden incluso variar nuestra genética es un tema investigado por el biólogo celular Bruce Lipton, conocido popularmente por su libro “La biología de la creencia”. ¿Te apetece escucharlo entrevistado nada menos que por el también popular Wayne Dyer, autor de superventas como el conocido “La fuerza de creer”. Disfruta de este rompe-creencias titulado “Tú puedes curarte a ti mismo”

Tú puedes curarte a ti mismo-entrevista a Bruce Lipton - from arcoirisdan on Vimeo.

            ¿Te gustaría echarle un vistazo a su libro "La biología de la creencia" ?.  Si haces clic en el siguiente link podrás leerlo en su versión digital:  http://es.scribd.com/doc/54585658/La-Biologia-de-La-Creencia-Dr-Bruce-h-Lipton

             Salir de las creencias limitantes puede resultar difícil al principio, debido a esa invisibilidad de la que hablábamos al comienzo. Hay varias técnicas. Una de ellas es conocida como Psych-k, que intenta hacer visibles esas creencias utilizando el hecho de que, a pesar de que nuestra mente consciente no las reconoce, nuestro cuerpo las detecta a la perfección, puesto que las experimenta físicamente. Como “líquido revelador” emplea la kinesología, una técnica muy usual en las llamadas medicinas alternativas. ¿Qué te parece oír a un practicante de dicha técnica? Te invito a escuchar y ver a Peter González:
         

         En mi particular método empleo como “revelador” de las esquivas creencias el hacer chocar a mi interlocutor con sus límites, empleando la sabiduría de nuestro adolescente interior. Cómo conseguirlo es el tema de mi libro: "23 maestros, de corazón - un salto cuántico en la enseñanza.", publicado por la editorial Desclée De Brouwer.        
         El proceso de “planeta” a “estrella”, que es equivalente a pasar de la víctima a sentirte el creador de tu propia vida, es un potencial que nos está esperando, y que puede convertir a la humanidad en ese hermoso cielo estrellado que cuando lo contemplamos nos recuerda, en el fondo de nuestro corazón, quiénes realmente somos.
     

NO HAY COBARDES, SÓLO OBSTÁCULOS AL VALOR

El valor para cambiar nuestras vidas
es un don presente en todo ser humano
            El valor no es algo que resida en nuestra mente, su hogar es nuestro corazón. Todos tenemos el suficiente para poder cambiar nuestra vida y ayudar a crear un mundo diferente, en el que la competitividad y la desconfianza sean desplazadas por la cooperación y el sentir al otro como una parte de nosotros mismos. En esta nueva humanidad el sobrevivir no sería un problema y las personas podrían dedicar gran parte de su creatividad a realizar sus sueños.
            Para iniciar este proceso debemos sembrar de creencias más amplias nuestra mente y liberar el valor que reside en nuestro corazón. Muchos “piensan” que no poseen ese valor – como el león de “El Mago de Oz”*-, pero no es cierto. Son nuestras creencias limitantes las que nos llevan a pensar eso. Tratar de reconocerlas y luego ampliar sus límites o simplemente dejar de habitarlas, sería un primer paso imprescindible. Una vez hayamos dejado el suficiente espacio en nuestra mente para que las excusas no taponen nuestro corazón, éste empezará a manar el valor que necesitamos para cambiar nuestra vida.
            Este valor, incluso taponado por las creencias, es capaz de abrirse camino en momentos de muy fuertes emociones; todos conocemos casos de personas que llevan vidas muy “normales” y que de repente, en unas circunstancias que les arrancan de la cotidianidad, se convierten en auténticos héroes. Su valor no nace en ese momento, estaba dentro de ellas esperando ser liberado. Las fuertes emociones quitaron el control a las creencias limitantes, permitiendo que las fuerzas de sus corazones tomasen el mando: el héroe interior que habita en todos nosotros se hizo presente. Os invito a conocer un claro ejemplo de esto. Nuestro héroe, William Rodríguez, se encontraba en las Torres Gemelas en aquel 11 de septiembre, trabajaba en ellas limpiando las escaleras... Si queréis conocer la historia pinchad sobre la siguiente dirección:
http://wwwvivencias12.blogspot.com/2010/12/william-rodriguez-de-barrendero-heroe.html
El Camino Dorado aparece ante nosotros
cuando nos dejamos guiar por el corazón...
            ¿Tenía William más valor que los otras cuatro personas poseedoras de una llave maestra que huyeron ante el peligro…? No, simplemente supo pasar el control de su mente a su corazón, éste como fuente del valor y de la sabiduría no sólo le condujo a ayudar a otras personas, sino también a salvar su propia vida. No hay cobardes, sólo el obstáculo de nuestras creencias limitantes impidiendo expresar nuestro valor. Si lo deseamos, de corazón, podemos iniciar una travesía – como Dorothy y sus tres amigos siguiendo el Camino Dorado – que nos conduzca a superar los obstáculos que nos separan de nuestro propio poder. ¿Te apetece…? 
                                       

TU MAESTRO SOÑADO…

            Uno no puede sentirse insatisfecho de una vivencia sin la consiguiente sensación interior de que podría haber sido muy diferente. ¿Quién no ha experimentado insatisfacción en la escuela…? ¿Cuántas veces nos  hemos sentido decepcionados ante un maestro del que esperábamos comprensión?
            Salimos de la escuela con hambre, habiendo olvidado exactamente de qué; el sistema se ha encargado de ir borrándolo de nuestra mente. De esta manera, se asegura que los nuevos profesores mantengan la situación, como el padre que hiere inconscientemente a sus hijos de la misma forma que lo hicieron antes con él. Muchos padres y maestros  están despertando y viendo esta “cadena de transmisión”,  a la vez que se preguntan cómo cortarla. En esta dirección se están desplegando nuevas pedagogías con un carácter más holístico. Una buena muestra de ello fue el “Congreso Niños del Tercer Milenio” celebrado en Barcelona el pasado abril; del que te invito a ver un resumen de 52 minutos:
            Después de ver tan variadas y apetecibles propuestas surgen preguntas: ¿cuándo veremos todo esto reflejado en la mayoría de nuestras escuelas? , ¿hasta entonces…nuestros niños y adolescentes van a tener que sufrir las limitaciones del sistema?, ¿no hay algo más rápido que podamos  aplicar  de forma inmediata los educadores?. En el Nuevo Paradigma Científico se emplea el término “salto cuántico” para indicar la posibilidad de pasar de una realidad a otra sin necesidad de un largo proceso. ¿Qué tal si aplicásemos esto a la educación…?
            Mi propuesta para lograr este “salto cuántico” es la educación de Ser a Ser, que es capaz de contemplar al alumno más allá de las creencias; desvelando la sabiduría que habita en su interior. En mi libro “Veintitrés maestros, de corazón” doy cuenta de un posible camino para conseguirlo. Lo esencial es aprender a cambiar nuestra mirada, y reconocer al actor detrás de los personajes que todos interpretamos en la vida cotidiana.
            Podría pensarse que mi obra no deja de ser sólo una novela y que llevarla a la práctica es una pura utopía. Pero he aquí que la magia de la vida, con su capacidad infinita de sorprendernos, ha hecho su aparición:
                                           “ENTRE MAESTROS” 
                        PELÍCULA- DOCUMENTAL QUE HARÁ REALIDAD 
                                  “VEINTITRÉS MAESTROS, DE CORAZÓN”

            La productora de televisión “Alea Docs y Films”, ganadora del "Premio Nacional de Televisión" por la miniserie "23 F-El día más difícil del rey", ha decidido llevar a la práctica el libro con alumnos reales y registrar la experiencia en una película-documental. 

            Las clases y el rodaje se llevarán a cabo en el mes de julio, coincidiendo con las vacaciones escolares.
            La insatisfacción, de la que hablábamos al principio, puede ser un líquido revelador del maestro ideal que habita en cada uno de nuestros corazones. Decía Unamuno que “no hay realidad sin idealidad”, indicando que de nuestros sueños pueden nacer nuevas realidades. Entonces… ¿por qué no encarnar a ese maestro soñado que vive en nuestro interior y crear una nueva realidad...?  Si así lo hacemos podremos completar el título de esta entrada:   “TU MAESTRO SOÑADO …  ERES TÚ”

 "Entre maestros" en Facebook: 
http://www.facebook.com/pages/Entre-Maestros/146484748737055

HACIA UNA MEDICINA SIN PACIENTES

El "intérprete" necesita una gran preparación,
pues debe traducir de una lengua no verbal
a otra que sí lo es, ¡todo un reto!

Te invito a crear con nuestra imaginación la siguiente vivencia: Estamos junto a un ser muy querido...  curiosamente para hablar con él empleamos a una tercera persona. Está corre de uno a otro con mensajes, preocupada por trasmitirlos con la suficiente fidelidad y por no perturbar en demasía nuestra intimidad. Esta escena tendría sentido sólo si fuese necesaria la labor de un traductor, si las dos personas hablasen lenguajes distintos. Todo sería más sencillo si uno aprendiese la lengua del otro; sobre todo teniendo en cuenta que los dos seres tendrán que vivir muchos años uno junto al otro, y que el bienestar de ambos depende de una buena relación.
            Ahora, demos nombres a los tres personajes: el primero eres tú mismo, el segundo es tu cuerpo y el tercero es tu médico. ¿Qué te parece…?  Este trío es el fundamento de todas las medicinas….al menos hasta este momento. Si fuésemos capaces de dialogar con nuestro cuerpo no necesitaríamos un interlocutor científico, que tratase de desvelar qué males padecemos y cómo prevenirlos. Durante miles de años nos hemos ido acostumbrando tanto a esta situación que no solo se nos hace impensable prescindir del “mensajero”, sino que además hemos llamado avance científico al hecho de delegar cada vez más  nuestra salud en el médico.
            El médico tiene que prepararse durante muchos años para poder entender, en un lenguaje complicado, laborioso y distante,  a una pequeña parte de los mensajes que nos manda nuestro propio cuerpo. En el fondo, es como si tuviésemos que emplear nuestro teléfono móvil, con el gran esfuerzo tecnológico que supone, para hablar con una persona que está  a unos pasos, justo enfrente de nosotros. ¿Consideraríamos a esto un buen empleo de tan alta tecnología….? ¿Por qué en el caso de la medicina lo aceptamos como progreso…?
Aprender a escuchar y a sentir
a nuestro propio cuerpo es la
llave para convertirnos en los
creadores de nuestra salud y dejar,
así, de ser pacientes.
            La respuesta está en las creencias aceptadas inconscientemente, que han fomentado la desconfianza e incluso el miedo a nuestro propio cuerpo. La base materialista de nuestra medicina nos ha limitado la idea de cuerpo a lo físico, desconectándolo de esas otras partes nuestras que alimentan lo que vemos. Todo esto hace que los avances en medicina supongan grandes esfuerzos humanos y económicos, a la vez que las llamadas enfermedades crónicas van en aumento. Así, nos encontramos con la paradoja de tener una población más longeva a la vez que la salud de la misma disminuye.
            Todo esto forma parte de un “juego” mucho más amplio: la segmentación y cesión de la mayor parte de nuestro poder. Gracias a él hemos experimentado el victimismo, pero también la solidaridad. No tiene sentido juzgarlo, pero para salir de él es necesario reconocerlo.
            La llamada medicina cuántica, aún no presente en nuestras universidades, trasciende el materialismo y permite reconocernos no solo como un cuerpo físico, sino también como parte de un campo unificado y, en última instancia, como conciencia creadora: todo un salto cuántico en el conocimiento. Gracias a su desarrollo se están entendiendo curaciones inexplicables para nuestra medicina oficial, que mediante el uso de  su sistema “inmunitario” ha sabido ocultarse a sí misma. Como muestra de este progreso te tengo reservada toda una sorpresa, amigo lector, el maravilloso y sorprendente documental “La matriz de la vida”, en el que varias personas explican sus “inexplicables” sanaciones y otros tanto profesionales nos dan su visión desde la nueva medicina que, sin duda, es un gran paso en el camino de aprender a comunicarnos con nuestro propio cuerpo y de ir erradicando la palabra paciente de la medicina. Ponte cómodo y disfruta:

ESCUELAS PARA CREADORES DE DEMOCRACIA

          La imposición de la democracia es su propia negación. Este pensamiento tan elemental ha sido constantemente olvidado por los gobiernos autotitulados “defensores de la libertad”. La libertad no es algo que alguien tiene que defender, sino que es el espacio creador que nace del corazón de cada ser humano. Para encarnarla tan solo hay que abrir un camino entre la maraña de creencias limitantes, que hemos ido sembrando en nuestras mentes a lo largo de toda la historia, y que  diversos modelos de enseñanza se han encargado de alimentar y engordar.
Los potenciales multicolores de nuestros
niños necesitan de ambientes democráticos
para poder convertirse en realidad.
            Un ingrediente fundamental en una educación holística es la democratización de las aulas y de las familias. Es absurdo estudiar las constituciones en los colegios y que luego estos ignoren  los valores democráticos en su funcionamiento. Durante siglos hemos recibido una educación que predica una cosa y actúa de otra manera, esta situación refuerza el valor de la mentira como forma de vivir. No puede haber auténtica democracia si no partimos de la verdad de lo que sentimos y de lo que pensamos.
            Un creador de democracia sabe que ésta sólo merece la pena si nos permite a cada uno ser nosotros mismos, y que en el fondo la democracia sólo tiene un enemigo: la mentira. El miedo es el alimento de la mentira, por eso, si logramos trascenderlo ésta muere de pura inanición. Una educación sin miedos es la mejor garantía para crear una sociedad democrática.
            A mucho os puede parecer utópica la existencia, hoy en día, de escuelas que se gobiernen democráticamente, en plano de igualdad entre alumnos y profesores, Sin embargo, hay muchas personas que durante años han estado construyendo este tipo de colegios. Como muestra un botón, os invito a leer esta entrevista a David  Gibble:
La libertad es el espacio creador que nace
del corazón de cada ser humano.
         ¿Qué os ha parecido…? Vivimos en un mundo en el que lo que no sale en los “grandes” medios de comunicación parece que no existe, es como si éstos tuviesen el privilegio de otorgar el sello de lo que es real y de lo que no lo es.
            ¿Os gustaría visitar una escuela con funcionamiento realmente democrático…? En ella los alumnos no solo son responsables de su propio aprendizaje, sino que también la gobiernan. Es real, aunque no aparezca en nuestros televisores. Tenemos a una guía de excepción: Adriana Bertrán, a quien conocí en un seminario de Noemí Paymal en Barcelona. Al empezar a trabajar como maestra, el contacto con los adolescentes le hizo pensar que merecían algo más, y decidió salir hacia donde no llegan los medios de comunicación y conocer e investigar, in situ y por su cuenta, nuevas propuestas educativasPara iniciar la visita basta que pinchéis en el link, ¡seguro que os sorprende!:
http://wwwvivencias12.blogspot.com/2010/09/sudbury-valley-school-la-encarnacion.html
    A pesar de no poseer nuestra sociedad un modelo de escuelas democráticas, el espíritu democrático ha salido a las calles y se ha encarnado en buena parte en el Movimiento 15 M. Tal vez no haya malas democracias, sino edades en las democracias .... Si te interesa esta línea de pensamiento te invito a ver el siguiente vídeo pinchando en el link:
http://vimeo.com/24075624



CREADORES DE DEMOCRACIA

           
        La democracia no es sólo un conjunto de derechos y deberes, es ante todo una creación de todos y cada uno de los ciudadanos. La consecuencia de no tener esto en cuenta es sentirse dirigido y manipulado por los poderes fácticos, que son capaces de adaptarse a cualquier tipo de régimen político.
         Para poder expresar plenamente nuestros potenciales como ciudadanos debemos antes iniciar un proceso de desarrollarlos como individuos; es imprescindible un crecimiento personal para convertirnos en creadores de democracia.
            El hecho de elegir a nuestros representantes no es la esencia de la democracia, pues no nos garantiza ni tener los políticos más adecuados, ni el conocimiento suficiente para hacer una buena elección. Nunca debemos delegar nuestro poder, tan solo las funciones que no podemos realizar por nosotros mismos.
       No es posible actuar libremente sin un conocimiento veraz de los hechos que van construyendo nuestra sociedad. Los medios de información tienen una gran responsabilidad a la hora de seleccionar las noticias y comprobar sus fuentes. Si estudiamos con atención un telediario podremos descubrir como la mirada de los espectadores es dirigida siempre a determinados y reducidos puntos de vista. No se muestra casi nunca las posturas minoritarias, que de esta forma continúan condenadas a seguir siéndolo. Pero el ciudadano no está indefenso, tan solo debe aprender a buscar la información en la red, en vez de esperar en su butaca a que otros la seleccionen por él. La manipulación, consciente e inconsciente-debida a prejuicios invisibles para quien los habita-, puede ser un gran incentivo para convertirnos en creadores de democracia, en vez de esperar que otros lo hagan por nosotros.
            Convertirnos en “creadores de democracia” sería un objetivo muy interesante para nuestras escuelas. Veamos qué opina al respecto José Luis, el profe de "23 maestros, de corazón":

“El adolescente, como el adulto, es, en estos momentos, un ser “desempoderado”,una persona que básicamente no cree en ella. Este es el principal obstáculo educativo. Por esta razón, las democracias actuales lo son sobre el papel, pero no de hecho. Las constituciones que poseemos son magnificas en líneas generales, pero de nuevo, no hay la suficiente fuerza social, para llevarlas a cabo en la vida cotidiana. La autoestima es la base de todo valor democrático, ya que garantiza un plano de igualdad que permite, mediante el respeto, disfrutar de la diversidad de los otros. La escuela debería ser un modelo de democracia en su discurrir diario. No deja de ser chocante, ver a mis alumnos mayores de dieciocho años votar en las elecciones de su país, sin haberlo hecho nunca antes en la escuela. Van a votar sin sentirse importantes, porque nunca antes han contado con ellos. El sistema, la mayoría de los profesores, no confían en su capacidad de decisión y diálogo; perdiéndonos la posibilidad de crear ciudadanos plenos. Los colegios deberían, a medida que cumplen años los alumnos, otorgarles cada vez mas poder de decisión sobre su educación; permitiéndoles equivocarse y aprender a asumir sus errores. Sin confianza no hay verdadera educación. Nutrir ayuda a crecer, controlar, desconfiando, introduce el temor, que nos aleja de nuestro propio poder. Los adolescentes necesitan más alimento y menos control. La verdadera autoridad no se basa en el miedo, sino en la plena confianza.”

            No solo la elección de la información forma parte de nuestro poder; hay una  porción del mismo, fruto de la sociedad de consumo, que consiste en decidir qué productos compramos y a quién se los compramos. Cada vez que adquirimos algo estamos apoyando a todo un proceso que lo ha traído hasta nuestras manos. Está claro que la contaminación no existiría sin nuestra participación, lo mismo podemos decir de la explotación de trabajadores en la producción y, llegando aún más lejos, la propia hambre, una lacra mundial  que los obsesionados por aumentar el consumo y la productividad parecen haber borrado de sus mentes, no podría existir sin nuestro apoyo inconsciente, en el día a día, a empresas  y actitudes de nuestros gobiernos.

            Hay ciudadanos que ya están abriendo caminos, aumentando nuestro poder de elección; como los que trabajan en  la creación de empresas del Comercio Justo, la Banca Ética, la Agricultura Ecológica…. Normalmente no salen en los telediarios, aunque probablemente están consiguiendo muchos mejores resultados que los protagonistas habituales de las grandes portadas

            El papel fundamental de una verdadera democracia es crear el clima adecuado para que todos sus miembros puedan alcanzar su pleno potencial como personas. Para ello es imprescindible que cada individuo recupere su  poder y sea soberano de su propia vida; esto requiere todo un proceso personal de empoderamiento. Podemos empezar con pequeñas acciones en nuestra vida diaria y, paso a paso, convertirnos en creadores de democracia… ¿te apetece el reto…?

LOS INHIBIDORES DEL SENTIR

            La palabra sentir se puede interpretar de muchas maneras;  la que nos interesa en esta página está íntimamente ligada al sentido de lo que hacemos. Nuestras creencias nos pueden empujar a realizar algo, sin embargo en nuestro interior “sentimos” que deberíamos actuar de otra manera. ¿Quién no ha experimentado esta sensación?. De hecho, este sentir es el mejor motor para ampliar nuestras creencias y visión de la vida.
            Pisar la raya de algo prohibido suele ir en contra de las instrucciones recibidas por nuestro entorno. La culpabilidad aparece en el mismo momento de poner nuestro pie en ella, de forma especialmente hiriente, cuando la línea ha sido trazada por seres queridos en nuestra infancia. Pasar al otro lado significa ir  contra las personas en las que habíamos depositado toda nuestra confianza, en una edad que las contemplábamos casi como dioses. El drama humano está servido: debemos hacer una cosa y sentimos otra.
            El sentir del que deseo hablar vive fuera de nuestras creencias, por lo tanto nunca se puede expresar como miedo, como prejuicio, como odio, como recelo… Su origen está más allá de nuestra mente, en un lugar que llamo corazón… es el centro de nuestra existencia, es el nutriente esencial de nuestra vida. Cuando conectamos con él sentimos una enorme fuerza, y a nuestra mente le inunda una claridad que, aunque no pueda entender, la desea como alimento. La luz del corazón suele escapar por el brillo de los ojos y por la ventana de una sincera sonrisa, recordándonos su presencia en todos los seres humanos.
            Muchas de nuestras creencias son limitantes porque han renunciado a experimentar esta fuerza del corazón. Para lograrlo han tenido que construir en nuestra mente “inhibidores del sentir”, sólo así se explica que hayamos podido crear experiencias como las guerras, o que mantengamos una sociedad basada económicamente en la competitividad, en la que siempre habrá perdedores. Hay un ejemplo aún más claro: hablamos de la crisis económica como el mayor problema actual, mientras cada día mueren miles de personas de hambre ¡Menudo inhibidor a nivel planetario!
            No se trata de sentirnos culpables, pues eso pertenece al plano de las creencias; sino de intentar conectar con nuestro corazón, fuente de la auténtica sabiduría e inocencia. Para ello hay que eliminar los obstáculos: los inhibidores del sentir. Detectarlos es el primer paso y requiere todo un trabajo personal. Como ejercicio previo podemos ensayar intentando verlos en los demás, que siempre es mucho más fácil. Luego, esas otras personas harán de espejo para reconocerlos dentro de nosotros mismos. Finalmente, como expertos artificieros, intentaremos desactivarlos. ¿Qué te parece lo que te propongo…?. En el proceso es importante que nuestra mente disfrute, a través de la curiosidad, para que el sentido de culpabilidad y otros obstáculos no se interpongan en nuestro camino. No hay que censurar a ninguna creencia, pues con ellas hemos construido hasta ahora nuestra vida, pero sí hay que ceder el poder al corazón, fiel depósito de nuestra esencia y fuente del verdadero amor.
            ¿Te apetece leer sobre los inhibidores del sentir y el espectáculo de los toros….?. Si lo deseas puedes hacerlo en esta dirección:

CÓMO EMPODERAR DESDE LA CRÍTICA

(Esta entrada es una continuación de la titulada “Críticas para empoderar”)
            Hay dos formas de criticar: la que empequeñece al otro o la que le hace sentirse mejor consigo mismo. La primera tiene un objetivo oculto para nuestra mente programada: reafirmarnos en aquello que nos hace sentirnos seguros, para ello no dudamos en emplear a quien presuntamente queremos ayudar. Todo este mecanismo se despliega de forma automática como cuando tomamos un vaso en nuestras manos y no pensamos cómo lo hacemos. Por ello, es un absurdo sentirnos culpables; este proceso es una creación de toda la humanidad y se ha trasmitido de generación en generación sin percatarnos.
            La intención sincera y firma de autoconocernos en nuestra vida diaria nos lleva a aplicar nuestras dotes de observación a terrenos inexplorados, en los que podemos hacer grandes descubrimientos sobre nuestra forma de actuar y sus motivos. Es una aventura maravillosa para la que sólo se necesita nuestra decisión.
            Llevar esta observación al espacio de la crítica al otro es un gran reto, porque requiere estar tan atentos a nuestro interior cómo a la verdadera  necesidad de quien pretendemos ayudar. La tentación de conducir a nuestro interlocutor hacia nuestras creencias es el primer obstáculo que debemos salvar. No se trata de sacarle de una limitación para colocarle en otra; sino de abrirle al espacio en el que pueda florecer su propia sabiduría. Pero entonces…¿cómo debemos de actuar en la práctica?
            Antes que nada,  hay que sentir y después evaluar si la persona necesita de nuestra crítica, si nuestra presencia puede suponer una verdadera ayuda. Nunca se debe forzar la situación; como en el arco una tensión mínima puede ser necesaria, pero siempre nuestra intervención debe apuntar hacia el objetivo de ampliar la visión. No hay que olvidar nunca que es el otro quien debe encontrar las soluciones y el camino a tomar.
            No hemos sido educados para criticar desde el corazón, para hacer de la crítica un instrumento para ayudar al otro a empoderarse. Afortunadamente tenemos ejemplos de maestros que saben practicar esta forma de ampliar la mirada de sus alumnos, de hacer de la crítica un instrumento pedagógico de primera que en vez de desvalorizar a sus alumnos los lleva a confiar más en ellos: es la crítica alada ...

En la imagen: Una escena de la Película "Diarios de la Calle" en la que la maestra hace una crítica alada a sus alumnos, que están divididos en dos bandos que se odian mutuamente. Lo que multitud de personas y estamentos no habían conseguido en años la maestra lo consigue en una clase: es el poder de la crítica desde el corazón.



CRITICANDO PARA EMPODERAR

   
      La crítica es empleada con demasiada frecuencia como un arma arrojadiza para desvalorizar al contrario, y en el mejor de los casos como una herramienta para ayudar al amigo a ver más “claro”, lo cual presupone creerse poseedor de una visión más lúcida, con  todo el peligro que conlleva sentirse salvador de alguien. Podríamos simbolizar a ambos usos con la imagen del dedo que intenta imponernos una determinada dirección.
     Desde aquí propongo darle a la palabra “crítica” una nueva dimensión. ¿Por qué no criticar para ayudar al otro a limpiar su observación de creencias limitantes, sin intención de decirle hacia dónde o cómo debe dirigir su mirada?.  Las ventajas son grandes: le respetamos como persona, confiamos en su discernimiento, no satisfacemos ninguna necesidad oculta y/o intencionada y nos enriquecemos con lo que él pueda descubrir. Y lo que  para mí es más sugerente:  pasamos del viejo deporte de “hacernos sentir importantes desvalorizando a los demás”, aprendido desde la más tierna infancia, a todo lo contrario: a convertirnos en agentes facilitadores del empoderamiento de las personas a las que sinceramente queremos ayudar.

Criticar más allá del paternalismo y de la sobreprotección es el gran reto del educador y también del amigo. Dejar que el otro pueda respirar su propio aire en vez de darle del nuestro es esencial para ayudarle a conectar con su propio discernimiento; el camino a la propia sabiduría comienza aprendiendo a criticar desde el corazón, a los demás y también a nosotros mismos

      Las creencias limitantes son generalmente más fáciles de descubrir en los demás que en nosotros mismos, por esta razón no sólo disfrutaríamos ejerciendo la crítica, sino también recibiéndola. Si a esto le añadimos el ingrediente principal: hacerlo desde el corazón; los frutos están asegurados.
      La crítica desde el corazón posee infinitas ventajas, ¿te apetece reflexionar sobre ello…?   Si es así podemos seguir hablando en otra entrada dedicada al mismo tema:
  http://ladanzadelavida12.blogspot.com.es/2010/07/como-empoderar-desde-la-critica.html




   

SER HUMANO, UN PROCESO EN DOS SENTIDOS

        Normalmente empleamos las dos palabras “ser humano” sin sentir en profundidad su significado, sin percibir cómo una se puede alimentar de la otra y viceversa. Vivimos sin conexión consciente  entre ellas, por eso el humano experimenta esa gran soledad existencial, nota la falta de la esencia que da sentido a su vida. Para suplir este vacío llena su mente de creencias en las que se refugia y se siente seguro. Compartir creencias con otros da fuerza a su ego, esto explicaría hechos tan sorprendentes cómo que adquiera tanta importancia para muchas personas que su equipo gane; es la supremacía del espíritu gregario sobre el espíritu propio. El siguiente paso, en busca de la seguridad,  consiste en negar e incluso atacar las creencias de otros grupos. Este hecho lo refleja muy bien la frase del antropólogo Manuel Delgado: “Superstición es lo que creen los demás”
            Desde esas creencias, como una res dentro de su redil, el humano crea. Las hay más y menos amplias, pero en todas hay una valla. Cuando nos aproximamos a ella y empezamos a imaginar cómo podría ser nuestra vida fuera, damos el primer paso para escapar. El proceso se invierte, el ansia de salir nos lleva a buscar la fuerza en nuestro interior, empezamos a intuir la presencia del ser. Éste nos espera con todo un mar de sueños y proyectos, que necesitan de nuestra parte humana para realizarse aquí, en esta dimensión de la conciencia. Las demás “reses” nos avisan: “no se os ocurra salir, es muy peligroso”. Pero nosotros empezamos a sentir fuera de nuestras creencias, y rompemos la cuerda del miedo. Cogemos carrerilla y empezamos a saltar valla tras valla. En el camino nos vamos encontrando, nos explicamos nuestras aventuras. El espacio se abre ante nosotros, todo un nuevo universo creador se despliega… ¡ya somos libres para cumplir nuestros sueños!
            Nuestra mente requiere de nuevas creencias, pero ahora las construye con puertas abiertas…con hermosas ventanas sin barrotes… con preciosos jardines al aire libre. Podemos ir de visita a las creencias de los otros y admirar su trabajo, la crítica ya no tiene sentido, al igual que la competitividad. Las nuevas “casas” permiten la conexión con el ser y las dos palabras “ser humano” cobran su sentido pleno, creando al unísono una nueva realidad.
            Para ayudar a otros a conectar con su ser, con su fuerza interior, es imprescindible confiar en ellos, y verlos más allá de las limitaciones de sus propias creencias. Esto es lo que hicieron los padres de John Foppe con su hijo, que nació sin brazos. Es un caso de verdadero empoderamiento, de conexión entre el humano y su ser, desencadenado por un solo hecho. Ahora, John se dedica a ayudar a otros a conseguir sus sueños ¿Te apetece conocer la historia y sus repercusiones…? Pincha en lo siguiente y prepárate a sentir a un ser humano en el pleno sentido de estas dos palabras.